Pasadas las fechas patrias, y con ellas gran parte del sentimiento patriótico de los más de 5 millones de ciudadanos que asistieron a los festejos por el Bicentenario (uff cuánta formalidad), me animo a hacer una traducción al lenguaje no político de estos acontecimientos.
QUIERO LUCES, MÚSICA, PROYECCIONES GIGANTES, TODO, BIEN GRANDE, MÁS GRANDE, MÁS!
Impresionante, espectacular, deslumbrante, abrumador, impactante, maravilloso, increíble, nunca antes visto. No es una publicidad de Showmatch; son las palabras que, quienes tienen criterio (y quienes no) dentro del circulo periodístico, utilizaron para describir los festejos de los 200 años de la Argentina.
Quizás antes utilizaban carrozas, hoy lo hacen con estructuras metálicas de alto impacto y exceso de fuerza bruta; pero la pregunta que me surge nace de la necesidad de saber si algún día un espectáculo va a dejar de ser espectacular para pasar a contar algo, de manera diferente, no decir pera poniendo una pera. Hubo excepciones, algunas partes muy bien pensadas, pero fugaces.
Algo que sí era impresionante, y valía por ello, era la cantidad de gente que asistió a la zona del obelisco; más de una vez pensamos: “se hunde la ciudad en cualquier momento”.
Yo creo que muchos argentinos nos imaginábamos la 9 de julio desmoronarse con sus 2 millones de personas arriba si se hubiesen concretado los planes de avenida doble subterránea de pocos años atrás; y ni hablar si el tren bala hubiese facilitado la llegada de gente de otras provincias, cuántos millones más podrían haber colaborado a la causa? Afortunadamente si estos proyectos se concretan para el tricentenario no vamos a estar, así que será problema de entonces.
La gente se retiró pacíficamente según dicen y con el pasar de las horas se fueron limpiando las calles y levantando los papelitos. El cumpleaños pasó, fue feliz y cerró con rock del bueno.
Pero la historia sigue y empieza a escribir las primeras páginas de los 100 años que quedan para el próximo aniversario.
Hoy salgo a la calle y veo empapelada la ciudad con lo que nos dejó semejante show; el Teatro Colón revestido con la bandera argentina, encuadrado en un hermoso marco amarillo-pro. Creo que nos hablaban de otra cosa durante el festejo.
Aun dejando de lado el discurso político infiltrado por la incontinencia de nuestros gobernantes, los espectaculares espectáculos del bicentenario brillaron por su imponencia, definitivamente.
Sin saber qué calificativo ponerle a la versión pueblerina de este hecho histórico, les comento que en Tres Arroyos los festejos consistieron en un par de bombas de estruendo a las 10 am del 25 de mayo. A qué se debían, qué significaban y porqué lo hicieron a esa hora, no lo sé; pero que me despertaron, me despertaron.
Por faka

al parecer lo de las bombas de estruendo era una tradicion de larga data, nose si escuche que las nombraban como “cañonasos” o “salvas”, unque no estoy seguro tampoco de esto… y creo que tiraron un par mas temprano talvez a las 8 a.m, porque yo me tuve que despertar por esa hora y me parecio oirlas o sera que ya estoy muy loco nose…